Con la maleta lista para el viaje. Llena de ropa, zapatos, maquillaje, artículos de aseo personal, sueños y sentimientos que quiero aventar en una botella al mar...
Llevo también muchas ganas de pensar en mí, de estar sola, de encontrarme a la luna a la orilla del mar y contarle lo sucedido en el año, deseos de ver a las estrellas desde otro lugar y platicar con ellas como siempre, como casi nunca... Gritarle mis dolores al mar, susurrarle mis sueños y llenarlo de promesas...
Dicen que los viajes sanan, alivian... desintoxican. Desintoxicarme de esta cuidad, de la gente... Estar sola por un momento. Lejos de casa, de la gente que frecuento.
Me canso de estar en un solo lugar, de verme rodeada de gente... Este viajecito me dará el respiro que necesito para poder estar en el mismo lugar un año más...
Un viaje al año. Un respiro al año. Todos los dolores de un año tirados al mar, o a un río. Gritar donde nadie te conoce. Llorar en un lugar donde tus lágrimas no teman caer al suelo.
Verme, hablarme y conocerme desde otro lugar es más fácil. Estar con mi familia y disfrutar de ella como solo una vez al año se puede.
Respirar. Descansar.
Dos semanas más que suficientes.
sábado, 14 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario